San Juan, PR - ASPIRA Inc. of Puerto Rico fue reconocida como la Organización Cívica o Benéfica del 2010 en la pasada Convención de la Cámara de Comercio de Puerto Rico.  Se adjunta el Suplemento de la Cámara y del Caribbean Business, además de la foto del Subdirector William Gómez que fue la persona que recibió el reconocimiento en nombre de la organización.

ASPIRA de Puerto Rico es parte de un movimiento que comenzó a principio de la década del 1960 en la ciudad de Nueva York bajo el liderato de la Dra. Antonia Pantoja, una carismática puertorriqueña que tenía una conciencia y compromiso con la justicia social. La necesidad de crear una entidad educativa como ASPIRA nació como respuesta a los problemas de injusticia social e inequidad en las oportunidades educativas que surgieron cuando más de un millón de puertorriqueños emigraron de la isla a los Estados Unidos, una ola que llegó a su cima en los años 50 y ya estaba establecida en los 60.

La llegada de una nueva comunidad con una mezcla racial y étnica y culturalmente distinta de la americana dominante resultó en discrimen contra los puertorriqueños. Esto tuvo un impacto negativo profundo en las vidas de los emigrantes puertorriqueños –en educación, empleo, vivienda y en sus relaciones con los sistemas legales y políticos, así como en su autoestima y aspiraciones. Ante esta situación, un grupo de profesionales puertorriqueños, bajo la dirección e inspiración de la Dra. Pantoja, organizó un programa para ayudar a sacar a los puertorriqueños de la marginación en que vivían. El grupo se comprometió a desarrollar líderes que se involucrarían en la vida social, educativa, económica y política de Nueva York y la cambiarían para beneficio de los puertorriqueños.

Este trabajo requería del desarrollo de destrezas de comunicación, organización y funcionamiento de grupos, capacidad analítica y un entendimiento de la dinámica del poder en la sociedad urbana de los Estados Unidos y, por supuesto, como elemento esencial la educación y preparación académica. Para lograr esta meta, era imperativo que se fomentara en los jóvenes el encarar y sobreponerse a los obstáculos de pobreza y discrimen que había en su camino, y el aspirar a una vida mejor, y se les guiara hacia el logro de una educación universitaria. El éxito de este proyecto, por lo tanto, requería de profesionales capacitados y una estructura comprometida que hicieran viable la implantación del mismo.

La Dra. Pantoja consiguió los fondos de un comerciante de Nueva York para hacer realidad este sueño y abrieron su primera oficina en enero del 1961. La nueva organización se llamó ASPIRA, y la silueta del pitirre, un pequeño pajarito puertorriqueño que vuela muy alto, fue escogida como su logo. Se escogió el pitirre para que los Aspirantes, como se llegaron a conocer los participantes, le emularan, volando alto hasta lograr sus aspiraciones sin responder a las adversidades. No importa lo que tengan que encarar, los Aspirantes tendrían el valor, la intrepidez y la determinación del pitirre.

Una vez que el concepto de ASPIRA comenzó a tener éxito, a finales de los 60, la nueva organización logró un donativo substancial de la Fundación Ford que le permitió extenderse a New Jersey, Pennsylvania, Illinois y Puerto Rico, donde se creó ASPIRA, Inc. de Puerto Rico en octubre del 1969.

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